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Aguja Escondida

4 bytes añadidos, 21:20 5 ago 2021
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La Aguja Escondida tiene dos rutas, ambas por su cara oeste (la más larga e imponente) y las dos escaladas por primera vez en el verano del 2004 por los chilenos Ignacio Morales y Felipe González. Este artículo se refiere a la ruta “Directa cara W” que se podría considerar como la ruta “normal” de la aguja.
 
Pese a su fácil acceso esta ruta es muy poco frecuentada, probablemente por la calidad de la roca y la presencia de bloques sueltos, lo que obliga a escalar con cuidado. Además, en toda la aguja no hay ninguna sola chapa por lo que se deben hacer reuniones móviles y llevar cordín para reforzar los anclajes existentes. Pero si se tienen en cuenta estos factores y se quiere vivir una aventura en la pared, accesible y por el día, la Aguja Escondida es una gran opción.
 
Ojo: La graduación original de la ruta por sus aperturistas es de 5.8
[[File:ag22.JPG|frame|center|Macizo del Morro Negro]]
El descenso se realiza por la cara opuesta a la de la escalada, es decir, por la cara este de la aguja (la cara que “mira” hacia el este).
El primer rapel parte de las anillas de la reunión del segundo largo. Éste baja por una rampa de poca inclinación hasta un corte vertical que se produce entre la Aguja Escondida y otra pared que está atrás. Se debe seguir rapeleando por ahí hasta un canalón que se forma entre ambas rocas. Aquí hay dos opciones. La primera es rapelear hasta “la cumbre” o col que se forma entre ambas paredes, lugar donde surgen canalones que bajan en las direcciones opuestas (norte y sur) y desescalar unos 10 metros en dirección norte (es decir, hacia la izquierda de la aguja escondida si uno la está mirando desde la aproximación) hasta llegar a una piedra con anillas (ver ilustración) donde se debe montar el siguiente rapel (si no se desea desescalar se puede montar un rapel desde una buena piedra que está en el col). La otra alternativa es intentar llegar hasta estas anillas directamente desde el rapel superior, pero desconozco si una cuerda de 70 metros alcanza (nosotros hicimos la primera opción, llegando justo con la cuerda hasta el col con una cuerda de 60 metros).
 
El segundo rapel, de 30 metros, nos deja al final de este canalón. Desde ahí se baja caminando hacia el oeste por un nuevo canalón de acarreo. Aproximadamente en la mitad de esta sección hay un corte de unos 7 metros que se puede desescalar metido en una chimenea o también se puede rapelear desde una anilla que está unos 10 metros más arriba (recordar siempre reforzar estas reuniones con un seguro móvil extra para el primero que rapelea).
 
Tras esta última dificultad se baja un poco más por el canalón y se bordea la pared hasta volver a la base desde donde comenzó la escalada.
[[File:agilustración.jpeg|frame|center|Ilustración del descenso, por Germán Vicencio]]
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